ALGARVE

www.elmundoviajes.com  - 1 - 2001

EL ALGARVE EN LA INTIMIDAD

 
 

 

    

 

   Mar bravío, precios razonables, arquitectura popular y playas ahora desiertas, al sur del vecino Portugal.

 

El Algarve no es tan exótico como el Tibet, ni tan inabarcable como Australia pero está muy cerca, al alcance de todos. Se puede ir en cualquier momento, sin hacer planes ni reservas y en invierno es posible saborear la sensación de hallarse al borde de lo desconocido, cerca de esa experiencia sorprendente que esperamos encontrar en cada viaje. Aunque sólo sea por un largo fin de semana fuera de temporada.

Del Algarve se cuenta que un rey moro, para calmar la nostalgia que su amada - una princesa nórdica - sentía por los paisajes de su tierra, ordenó plantar miles de almendros; así cuando florecieran a finales de enero, su blancura le traería el recuerdo de la nieve.

La leyenda se hace realidad cada temporada e invariablemente, el campo estalla en fulgores blancos y rosados antes de que la primavera llene de colores intensos el paisaje. El principal atractivo del sur de Portugal está en los fenómenos difícilmente alterable por la mano del hombre: en el clima, benigno, favorecido por las brisas atlánticas tanto en invierno como en verano. Y en el mar, bravío, sugerente y limpio además de productivo. Son legendarias sus sardinas que durante mucho tiempo abrieron los ojos comerciales a los fenicios y que aun hoy en día sigue siendo un producto gastronómico de primera calidad.

Tal vez la ruta más recomendable - si es que en Portugal cabe recomendar rutas - es la que incluye ordenadamente todas las poblaciones costeras: San Antonio, Tavira, Faro, Quarteira, Albufeira, Lagos y Cabo San Vicente, con algunas incursiones por el interior, sin olvidarse de pasar algún atradecer junto al mar de Portimao, viendo como salen de las brasas, mientras cae el sol por el horizonte atlántico, una docena de sardinas recién hechas.

VILA REAL DE SAN ANTONIO:

A Vila Real habría que seguir llegando en barco desde Ayamonte a pesar del flamante nuevo puente que salva ahora las dos orillas del Guadiana. Su perfecto trazado en cuadrícula nos recuerda que fue construida en tiempos de Pombal, gran amante de la arquitectura y el urbanismo neoclásico. A lo lejos se divisa Castro Marim, pueblo blanco flanqueado por dos majestuosas fortalezas. Se puede ir hacia él o seguir la costa.

Si se elige esta última opción habremos de toparnos con Tavira. Población sobria y tranquila atravesada por las aguas del río Gilao que ofrece al viajero el primer contacto con la arquitectura autóctona del Algarve, a través de sus numerosas casonas e iglesias.

En contraste, el vecino puerto pesquero de Olhao es todo bullicio y alegría, con sus vendedoras ambulantes de mariscos ofreciendo a gritos su mercancía.

FARO:

Faro, algo más allá, es una modesta capital de provincia que ofrece a quien viaja por su cuenta todo lo que puede desear: variada oferta hotelera, el mejor nudo de comunicaciones, estupendos restaurantes de pescado, un atractivo centro monumental y vidilla nocturna en los típicos cafés de siempre que bordean la doca (dársena) del puerto.

Entre Faro y Lagos es recomendable evitar la costa, con sus reservas de turismo internacional de masas centradas entre Albufeira y Portimao, y disfrutar en cambio, a pocos kilómetros del mar, de un campo de tierras rojas, salpicado de pueblos poco afectados aun por el exterior. Suelen estar rodeados de miles de almendros, naranjos, algarrobos e higueras que crecen desordenadamente entre flores silvestres..

Cada uno terminará con sus favoritos: Alcantarilha, Estoi, Almansil o incluso Silves que aunque tiene más historia que las demás con una modesta catedral gótica y un castillo, se une a este grupo de típicos centros agrícolas tradicionales. Loulé, en cambio, ha crecido demasiado y resulta un tanto decepcionante,a pesar de ser considerada tanto por las guías como por las mismas gentes de la región, como "el típico pueblo" de la zona.

LAGOS:

Lagos por su lado es el punto de partida ideal para explorar el oeste. Como Faro, ofrece ventajas prácticas que se unen a un emplazamiento excepcional, rodeado de excelentes playas, tanto en forma de grandes arenales como de curiosas formaciones rocosas, características de esta costa.

Fue la primera base del famoso Enrique el Navegante y aun se pueden ver restos de su glorioso pasado que no llegan, sin embargo, a ser tan impresionantes como la fortaleza que albergaba la escuela de navegación de este príncipe descubridor, enclavada en la península de Sagres, a unos 30 kilómetros hacia el oeste.

Al final se alcanza el tormentoso cabo de San Vicente, el más meridional de la península ibérica. Un lugar indescriptible, inquietante que no se olvida con facilidad. Si hace buen tiempo las vistas son sobrecogedoras; si hay temporal la experiencia es aún más inolvidable.

Desde allí se puede recorrer por tortuosas carreteras comarcales la costa más salvaje y virgen de todo Portugal que va desde Vila do Bispo hasta Odeceixe, pasando por Aljezur. Los amantes de la soledad harán bien en aprovechar antes de que acabe llegando la autopista que hasta ahora sólo alcanza a Portimao.

 

 

 

EL LENGUAJE DE LAS CHIMENEAS:

La arquitectura popular alcanza en el Algarve cotas de originalidad únicas en Portugal. Así, nadie que recorra sus pueblos echa en falta la presencia de monumentos relevantes que tanto abundan en otras regiones del país.

Las chimeneas del sur de Portugal se han convertido en un tópico aunque no por ello son menos auténticas y la representación más característica de la región. Parece como si estos hombres y mujeres tan sobrios y austeros de apariencia hubiesen encontrado en la construcción de sus chimeneas, y en general de las cubiertas de sus casas, el medio de expresión más adecuado a su propio lenguaje.

Aunque cada zona, cada ciudad, tiene su estilo, hay un enorme campo para la imaginación y la sorpresa. Tavira destaca por sus múltiples tejados a cuatro aguas que, vistos desde el castillo, ofrecen un espectáculo insólito. Olhao, en cambio sólo tiene azoteas, concentrando su interés en la decoración de las fachadas.

Las chimeneas más espectaculares surgen cuando menos se las espera, aisladas, en grupo, desproporcionadamente grandes, minúsculas, en medio de un pueblo o en pleno campo. Luz es conocida por sus chimeneas puntiagudas; Alcantarilha por su trabajo de filigranas y la zona de Loulé, y en general la sierra, por construcciones rectangulares que no llegan a ser tan aparatosas como las del Alentejo pero si muy diferentes a las de la costa.

Otra peculiaridad de esta arquitectura, sobre todo al oeste, es la utilización de decoradísimos remates en las fachadas, a modo de pretiles que disimulan la presencia posterior de los tejados. Destaca el cuidado de los detalles , la sabia utilización de los materiales y la elección del color. Abundan los blancos, pero no es raro encontrarse con azules electricos, intensos rojos y amarillos brillantes combinados con los típicos azulejos portugueses.

 

ALGARVE SECRETO:

Todavía quedan muchos rincones solitarios alejados del turismo de masas en esta región portuguesa y quizá sea el invierno el mejor momento para ir a buscarlos.

Si se prefiere la montaña hay que dirigirse a la Sierra de Monchique , popular entre los portugueses pero totalmente desconocida entre los visitantes extranjeros. Los picos más altos no alcanzan los mil metros aunque dominan todo el Algarve. El más alto es Fóia pero quizá resulta más atractivo Picota, al que se llega tras una marcha de una hora y media desde el pueblo de Monchique, importante centro agrícola, atravesando campos de alcornoques, pinos y eucaliptus. Estas montañas son conocidas desde la antigüedad por sus aguas termales y el Balneario de Caldas de Monchique parece anclado en el S.XIX cuando se venía de todas partes del país a seguir algún tratamiento para mejorar las aflicciones de las vías respiratorias. Queda todavía un viejo casino transformado en centro de artesanía y el conjunto resulta perfecto para todo el que disfrute de un toque de decadencia y romanticismo.

En cambio si se prefiere el mar , los mejores escondites están en las islas que conforman el Parque Natural da Ria Formosa.

Desde Tavira se puede pasar a la isla del mismo nombre y andar hasta la playa de Barril, un paraíso para los ornitólogos pero también para los que busquen un lugar desierto frente al mar. Hay ferris todas las horas en invierno desde el embarcadero de Quatro Aguas al que se llega en autobús si no se cuenta con coche.

Desde Olhao se puede ir a las islas de Armona y Culatra pero a diferencia de la de Tavira están pobladas y es más difícil encontrar un lugar apacible.

Las islas cercanas a Faro también están desarrolladas turísticamente excepto Ilha Deserta donde sólo hay un chiringuito que unicamente está abierto durante los meses de verano.

En el extremo occidental, en la llamada Costa Vicentina, hay muchas playas salvajes, siendo quizá la mejor la de Amado cercana a la Ponta do Arco do Pau, una inmensa roca separada de tierra por un istmo.

 

GUIA PRACTICA:

COMO LLEGAR: La mejor forma es en coche Desde la provincia de Huelva, a pocos kilómetros de Ayamonte, sale una autovía que atraviesa dos terceras partes del Algarve hasta prácticamente Portimao por la parte interior. De forma paralela circula una carretera costera que tiene acceso a las principales poblaciones.

Alternativamente desde Vila Real circula un tren hasta Lagos diez o doce veces al día que conectan con los autobuses que vienen de Huelva y Ayamonte. No hay avión directo desde ningún aeropuerto español al Algarve aunque Portugalia y AP tienen conexiones desde Lisboa.

DONDE DORMIR: La oferta es muy grande y está abierta a cualquier presupuesto. Desde dos magníficas pousadas en Sao Bras de Alportel y Sagres, pasando por lo que en Portugal se llama Turismo Rural que son lujosas casas de campo transformadas en hoteles con encanto, a 'resorts' internacionales con campos de golf, sin que tampoco falten cuidadas pensiones en los núcleos urbanos.y albergues de juventud.

 

En Faro:

Casa da Lumena. Praça Alexandre Herculano, 27. Tel. 89-801990

Agradable hotelito en pleno centro histórico. Ptas.10.000.-

En Lagos:

Hotel Riomar. Rua Candido dos Reis 83 Tel. 82-763091. Funcional y acogedor en el centro. 12.000ptas.

Pousada de Juventude de Lagos. Rua de Lançarote de Freitas 50 . Tel. 82-761970. Albergue de juventud que cuenta con algunas habitaciones dobles. A partir de 3.000ptas

En Sagres:

Fortaleza do Belixe. Tel. 82-64124. Lujoso hotelito asociado a la Pousada. 15.000ptas.

En el interior:

Casa Belaventura. Alfontes(cerca de Vilamoura). Tel. 289-360633. 4 habitaciones en una gran mansión del S. XIX en mitad del campo. Ptas.15.000.-

Casa d'Alvada. Quinta de Freixo. Benafim. Tel. 289-472153. 10 habitaciones en una casa señorial integrada en una propiedad agricola entre la sierra y la costa. Ptas. 14.000ptas.

Quinta da Fonte do Bispo. Sta. Catarina. Tavira. Tel. 281-971484. 6 habitaciones en una finca rural tradicional de paredes blancas, tejas rojas y cuidada decoración. Ptas. 14.000.-

DONDE COMER:

En el Algarve se encuentran algunos de los restaurantes más caros y exquisitos del país ubicados casi siempre en los nuevos centros turísticos como Vilamoura o Albufeira donde se encuentra el Rest. Villa Joya o Santa Barbare de Nexe donde se puede comer a precios exorbitantes en la famosa La Reserve que pertenece a Relais y Chateaux pero afortunadamente se puede seguir comiendo igualmente bien en otros establecimientos tradicionales más modestos, situados casi siempre en las cercanías de los puertos pesqueros.

En Faro una buena opción es Cidade Velha. Rua Domingos Guieiro,19.

Otra es la Adega Nortenha. Praça Ferreira de Almida, 25. Alrededor de 3000ptas.

En Lagos un lugar sin pretensiones pero con una buena cocina es Don Sebastiao. Rua 25 de Abril, 20-22. Ptas. 3.500 o más

En Sagres el restaurante O Telheiro en la Praia de Mareta une un buen ambiente, una cocina decente y un magnífico emplazamiento. Más de Ptas.3.000ptas..

En Loulé: Casa dos Arcos. Rua Sá de Miranda,23. Básico pero con personalidad. Más de 2.000ptas.

No hay que perderse dulces con nombres tan sonoros como Don Rodrigos o las Almohadas de Novia.

COMPRAS: Sigue habiendo mucha artesanía tradicional. En Loulé se hacen curiosos objetos de cobre, en Porches se sigue elaborando una alfareria con resonancias moriscas, en Lagos se pueden encontrar jerseys llenos de color y Vila Real sigue insistiendo con los productos portugueses que más han atraido a los españoles como toallas y prendas de algodón.