GINEBRA
Con un 40% de su
población de origen extranjero y 185 nacionalidades
diferentes representadas, Ginebra es una de las
ciudades más cosmopolitas del mundo. La herencia
calvinista se diluye paulatinamente permitiendo que
de forma progresiva comiencen a fluir nuevas
culturas, a veces contrapuestas que van creando una
comunidad mucho más tolerante. En esta nueva babel
los relojes pueden marcar la misma hora pero los
ritmos y latidos son muy distintos.

Las islas del Ródano: Ginebra en lengua celta
significa 'en la boca de las aguas' ya que esta
población nace precisamente donde el Ródano deja de
ser lago para convertirse de nuevo en río. No hay
mejor forma de comenzar un paseo alternativo por la
ciudad que explorando las minúsculas islas que
salpican los primeros metros de este recobrado curso
fluvial. La primera está dedicada a uno de sus hijos
más ilustres : Jean-Jacques Rousseau . Allí a la
sombra del monumento que le dedicaron sus
conciudadanos en 1834 como desagravio al mal trato
que le dieron durante su vida, se puede planear
meticulosamente el recorrido y tomar un café en un
agradable pabellón acristalado. El Puente de la
Machine nos lleva a la segunda, ocupada por la
antigua central de maquinas hoy transformada en una
de las mayores tiendas de discos de Europa.
La tercera es la de mayor tamaño y la que contiene
el conjunto de edificios más sorprendentes. Hay
restos romanos de la época de Julio Cesar, queda la
torre de un castillo del S:XIII, un monumento
dedicado a Bethelier, héroe de la independencia
ginebrina pero también estudios de artistas
alternativos y una galería dedicada al mundo del
dibujo animado.
La cuarta esta ocupada por una antigua central
hidroelectrica convertida en un inusitado y
popularísimo teatro de la ópera. En sus alrededores
se concentran los bares y cafés nocturnos con más
marcha de Suiza. También desde sus orillas se puede
coger una 'mouette' , el barquito que llega hasta la
zona de bodegas que rodean el perímetro urbano, para
degustar los excelentes caldos ginebrinos.

Los secretos de Genua: la colina que alberga el casco
antiguo de Ginebra es una verdadera caja de
sorpresas. La más fantástica se guarda debajo de la
catedral donde se han descubierto no sólo restos de
varias catedrales anteriores, sino también
impresionantes mosaicos romanos de la antigua Genua y
los vestigios de una basílica paleocristiana.
Después hay que acercarse al paseo de Treille para
conocer al castaño 'oficial' cuyo florecimiento cada
primavera está meticulosamente registrado por el
ayuntamiento como el final del invierno. De camino se
puede pasar por la curiosa iglesia de St. Germain ,
erigida en el S.XII y hoy sede de la Iglesia
católica cristiana de Suiza que no acepta la
infalibilidad del papa y por el Ayuntamiento en cuyo
Salón Alabama se fundó la Cruz Roja y se reunió
por primera vez en 1920 la Asamblea General de la
Sociedad de Naciones. En la Grande Rue por otro lado
se concentran las grandes galerías de arte incluida
la de Jan Krugier cuya colección privada se exhibe
ahora en el Museo Thyssen de Madrid . Al final hay
que pasarse por la Place du Bourg-de Four , la
antigua plaza mayor ,bordeada de edificios medievales
y renacentistas en cuyos bajos se esconden los cafés
de la intelectualidad ginebrina.

Museos para el S.XXI: La colección de museos de
Ginebra es apabullante ya que muchos grandes magnates
y mecenas de todo el mundo han cedido sus colecciones
a la ciudad. Alfred Baur regaló sus obras maestras
de arte oriental, la condesa Zoubov reunió objetos
curiosos de enorme valor de orígenes muy distintos,
Müller se especializó en arte primitivo africano y
asiático mientras que Gustave Revilliod consiguió
hacerse con la colección de objetos de cerámica y
vidrio más espectacular de Europa.
Paralelamente la ciudad no se ha olvidado del
presente transformando edificios abandonados en
nuevos museos. El proyecto más original ha sido
convertir la antigua fábrica de la Sociedad
Ginebrina de intrumentos de Física en un conjunto de
museos que incluye el MAMCO (Museo de Arte Moderno y
Contemporáneo de Ginebra), el Centro de Arte
Contemporáneo especializado en instalaciones y el
Museo Jean Tua dedicado al automóvil y a la
motocicleta. Si sólo hubiera que elegir un museo ese
sería sin embargo el de la Cruz Roja, montado con
enorme originalidad, estéticamente muy atractivo y
con una fuerza emocional inigualable.

Arquitectura de ciencia
ficción:
Detrás de la imagen serena y clásica del centro
urbano hay verdaderas locuras arquitectónicas. La
más anárquica se encuentra detrás de la estación
central. Allí se ha construido un barrio inspirado
en el mundo de los Schtroumpfs, unos estrafalarios
personajes salidos de un popular comic. Las raíces
estilísticas son una mezcla de Gaudí y de ideas
provenientes de cuentos de ciencia ficción. Toda una
experiencia.
Un edificio muy distinto aunque igual de sorprendente
es la iglesia esférica dedicada a la Santa Trinidad,
diseñada por el arquitecto del Ticino Ugo Brunoni.
Alberga dos espacios muy distintos que transmiten ,
se sea o no creyente, sensaciones de intensa
espiritualidad .
El barrio de las instituciones internacionales
también guarda sorpresas como el futurista edificio
que alberga el Alto Comisionado para los Refugiados
que utiliza como punto de partida una antigua
estación de servicios. Muy cerca una impresionante
escultura en forma de silla con una pata astillada
nos recuerda el drama de las víctimas de las minas
antipersonales. Este recorrido arquitectónico se
puede completar con laa visita al edificio de 1931 La
Clarté de Le Corbusier en la rue Saint Laurent,
precursor de muchos edificios contemporáneos.

Carouge. A veinte minutos en tranvía
desde el centro se llega hasta este trozo de
arquitectura turinesa en plena suiza francófona.
Esta maravillosa incongruencia se debe a que en 1754
se atribuye esta zona al rey Victor Amadeo que decide
crear una ciudad italiana frente a Ginebra. Con el
paso del tiempo se ha transformado en un centro de
diseño de primer orden donde docenas de artesanos y
creadores venidos de todos los continentes trabajan y
promocionan sus productos. Abundan los restaurantes y
cafés con encanto y es el lugar perfecto donde hacer
una pausa antes de seguir explorando los secretos de
esta asombrosa ciudad.

Guía Práctica:
Como
llegar: Swissair
y su filial Crossair tienen
varios vuelos diarios a Ginebra desde Alicante,
Barcelona, Madrid, Málaga, Palma y Sevilla.
Para desplazarse tanto por Ginebra como por Suiza lo
más cómodo y económico es utilizar un Swisspass
que se adapte a las necesidades del viajero y permite
utilizar tanto los trenes, como los autobuses y los
barcos.
Dormir : Los más elegantes son el Hotel
des Bergues que pertenece a los Leading
Hotels of the world. Tel. 900998928 y el Hotel
Beau Rivage. Tel. 7166666 lleno de recuerdos
de laEmperatriz Sissi que murió en uno de sus
salones. Estos dos a orillas del lago Leman cuestan
entre 40.000 y 80.000 ptas. Uno de los más
originales es el renovado cuatro estrellas Cornavin.
Tel. 7161212, con mucho diseño, paredes de
cristal y jacuzzi en cada habitación. Entre 20.000 y
40000ptas.
Comer:
Entre los buenos
restaurantes con mucho ambiente de Carrouge destaca Le
Cheval Blanc., 15 Place de l'Octroi. Y Le
Vieux Carrouge , 27, rue Jacques Dalphin .
Ambos tienen menús interesantes por unas 4.000ptas.
Acompañar siempre con un vino de denominación de
origen Ginebra.
Información:
www.myswitzerland.com
www.geneva-tourism.ch
La revista gratuita Geneva Agenda.
Bibliografía
:
"Ginebra" de Rosa Regás. Edit. Destino.