ORNE-CAMEMBERT

  Publicado en EL MUNDO - Motor & Viajes .   2000

 

 

EN EL PAIS DEL CAMEMBERT

   
   

A medio camino entre Paris y el Monte Saint Michel se esconde un rincón de Francia donde parece que el tiempo se hubiera detenido hace más de cien años. No hay enormes montañas, ni monumentos grandilocuentes y por el momento ni un solo parque temático. Tampoco hay grandes hoteles, ni famosos restaurantes con muchas estrellas Michelin y sin embargo es dificil encontrar un lugar con tanto encanto y paisajes tan variados y sorprendentes como los que se concentran en el pequeño departamento normando del Orne, más conocido popularmente como el país del Camembert.

Se cuenta que en 1791, Marie Harel, una campesina del minúsculo pueblo de Camembert, escondió a un sacerdote de Brie que huía del terror de la Revolución. Antes de seguir su camino,el fugitivo reveló a su salvadora el secreto de la fabricación del famoso queso de su lugar de origen. A partir de ahí no se sabe bien si Marie modificó la formula de forma consciente o por pura casualidad pero el resultado fue un queso diferente al de Brie, con unas características absolutamente únicas. Años más tarde un descendiente de la campesina normanda tuvo la oportunidad de darselo a probar al emperador Napoleon III. Este quedó tan impresionado que de la noche a la mañana lo conviertió en el queso más popular de Francia.

Por esos avatares de la historia el pueblo de Camembert sigue prácticamente igual que a finales del siglo XVIII y su población aun no supera los 200 habitantes. Por suerte o por desgracia no hay ninguna fábrica de camembert en sus cercanías y el famoso queso se sigue elaborando unicamente en una de sus granjas y de forma artesanal. La casa de Marie en puro estilo ‘augeron’ con sus típicos entramados de madera, sigue en pié y ha sido transformada en un modesto museo llamado le Manoir de Beaumoncel con un excéntrico horario de apertura. A su alrededor docenas de vacas siguen aprovechandose de los inmensos prados que invanden este peculiar paisaje normando anclado en otros tiempos. Si se quiere investigar sobre los secretos de la elaboración del camembert hay que acercarse al museo local de Vimoutiers aunque la experiencia nunca será tan gratificante como probarlo en sus distintas variedades o simplemente vagar por la comarca sin destino fijo. La recompensa puede ser descubrir el misterioso Priorato de San Miguel en Crouttes, transformado en un fascinante centro cultural dirigido por los herederos del pintor de origen armenio Edgar Cahine o aparecer en la granja museo de otro artista de fama mundial, Fernand Leger que nació en el el pueblo de Argentan y pasó su infancia en esta tierra. Dos puntos de referencia para seguir explorando l’Auge, una de las comarcas de este territorio aun no invadido por el turismo de masas.

Aunque en linea recta,de punta a punta, no se superan nunca los doscientos kilómetros, el departamento del Orne ofrece al menos media docena de comarcas perfectamente diferenciadas. Si el cuerpo pide montañas, la Suiza Normanda ofrece un paisaje marcado por gargantas, roqueros y abruptas depresiones donde todavía quedan testimonios de su pasado minero. El hierro marcó el ritmo de esta zona desde el S.XVI hasta su extinción a mediados del siglo pasado. Pueblos como Putanges conservan reliquias de aquellos tiempos de prosperidad preindustrial aunque tampoco faltan pintorescas iglesias románicas como la de Bazoches au Houlme o palacios y castillos, comparables con los que se pueden encontrar en otras zonas más populares de Francia. L’Orne tiene más de un centenar. El de Carrouges no tiene nada que envidiar a los de la Loire en grandeza y prestancia . En su interior se resume la historia de Normandía y refleja las alianzas e intrigas de la corte de Versalles vistas desde la excentrincidad de un centro de poder en los límites del reino. Aunque si sólo hubiese que destacar un ‘chateau’ en esta zona, ese tendría que ser el de O, una joya que auna varios estilos aunque mezclados con tanta sensibilidad y elegancia que permanece como una de las grandes obras maestras de la arquitectura civil de los S.XV y XVI. Cada comarca del Orne tiene varias fortalezas y palacios destacables, casi siempre abiertos al público y con una peculiar historia que contar. El de Nouettes está vinculado a la Condesa de Segur, conocida por sus libros para niños; el de Aigle es una obra muy representativa del arquitecto Mansart que se haría famoso por desarrollar ese elemento constructivo conocido como mansarda. El pintor Degas pasó muchas temporadas en el bucólico Chateau de Menil-Hubert-en-Exmes. Marie Duplessis, convertida en Dama de las Camelias por Alejandro Dumas, nunca tuvo un castillo cuando vivía en Normandía pero ahora uno de ellos, el de Gacé, aloja su museo. Varios de ellos admiten huéspedes, destacando el Chateau de la Ferte Frenel y la Grande Noe. No son el colmo de la elegancia ni se exceden en comodidad aunque tienen el encanto de estar intimamente ligados al mundo rural que los rodea.

Para los franceses l’Orne es sin embargo, por encima de todo, el país del caballo. El característico percheron que dominaba el transporte terrestre hasta principios de este siglo tiene precisamente su origen en la agreste comarca de Perche, con sus pintorescos pueblos de sólida arquitectura popular en piedra como Mortagne. No hay ninun otro lugar en el país vecino con tal cantidad de centros ecuestres, tanto estatales como privados. Ninguno es comparable sin embargo al Haras du Pin, un verdadero Versalles de la equitación fundado por Colbert en el S.XVIII donde se cocentran los mejores ejemplares de cada especie, destinados a la reproducción y al desarrollo de los caballos de elite. Una visita pormenorizada por sus palaciegas cuadras enseña las diferencias entre las distintas razas equinas, desde un pura sangre arabe a un inglés, pasando por todas las variedades locales.

El denominador común de las comarcas del Orne es el ritmo tranquilo y relajado que se respira por todas partes, ideales para ser recorridas sin prisa en coche. Los lugareños se quejan de la falta de autovías que los mantiene alejados de mundanal ruido y de la Europa del S.XXI. Siempre está la tentación de salirse de los límites del departamento hacia zonas fronterizas más conocidas, como el Calvados pero raramente se encontrará el ambiente inigualable del que goza este departamento, malevolamente identificado como la Normandia profunda. Precisamente ahí radica su principal atractivo. Tiene casi todo lo que se puede encontrar en el resto de la región y sin ninguno de sus incovenientes. No hay aglomeraciones, ni problema alguno para encontrar un buen restaurante. Según la guía Michelin el mejor está en un bosque cercano al balneario de Bagnoles. Le Manoir du Lys efectivamente tiene todo lo que uno puede esperar de la mejor cocina francesa incluidas 23 confortables habitaciones donde pasar la noche después haber disfrutado de un impresionante festín. Hay sin embargo otros muchos lugares donde deleitarse con gastronomía normanda de alta calidad. En Alencon, capital del bordado y el encaje, con dos extraordinarios museos dedicados al arte de la aguja que en esta parte del país alcanzó un altísimo nivel, El Jardin Gourmand y Au Petit Vatel son dos restaurantes que no desilusionan nunca y a unos precios más que aceptables. Representan esa Francia sencilla y sin pretensiones, absolutamente deliciosa que todavía permanece ajena a las tribulaciones de los grandes destinos turísticos.

El dulce encanto de la Belle Epoque:

Una de las sorpresas más extraordinarias de l’Orne se encuentra en Bagnoles. Escondida y semi olvidada en mitad de un frondoso bosque que la leyenda relaciona con Lancelote del Lago, permanece milagrosamente intacta la que fuera una de las grandes estaciones termales de Francia. Urbanizada a finales del S.XIX a todo lujo, para una clientela que incluía muchas de las cabezas coronadas de su época, representa uno de los puntos culminantes de la arquitectura de la Belle Epoque. En muy pocos años se contruyeron grandes hoteles, centros termales, un casino y numerosas villas que rivalizaban en originalidad y elegancia . Exóticas torretas, balcones historiados y una profusión decorativa a base de cerámica multicolor y hierro forjado todavía salpican este curioso paisaje urbanístico enmarcado por un pintoresco lago donde se organizaban grandes fiestas acuáticas. La Edad de Oro de este lugar apenas superó a los años treinta. Las guerras y los caprichosos cambios de moda afectaron profundamente este sugestivo lugar que repentinamente quedó abandonad. Ahora, después de décadas de semiruina y olvido, este curioso balneario vuelve a recobrar parte de ese efímero esplendor que conoció hace ahora un siglo.

 

Información práctica:

 

Cómo llegar: Air France tiene probablemente las mejores ofertas que combinan traslado hasta Paris en avión desde varios aeropuertos españoles y el alquiler de un coche, imprescindible para recorrer el Orne.

Dormir: La oferta es limitada aunque no faltan modestos establecimientos con encanto tanto en los centros urbanos como en pleno campo.Le Moulin de Villeray. Tel 0033733022 Un lugar delicioso que ocupa el molino del palacio del mismo nombre.Rodeado de jardines con inmensos fresnos. De 12 a 25.000Ptas la habitación doble.

Chateau de Chambois. Tel.0033367134. Sólo hay cinco habitaciones para huespedes en este palacete rodeado de bosques, cuidadosamente mantenido por Mme Clapeau. 5000 a 9000 Ptas la habitación doble.

Comer: Multitud de restaurantes modestos y sin pretensiones salpican toda la geografía del Orne. Casi todos ofrecen menus gastronómicos cuyo precio medio son unas 2500 ptas y rara vez superan las 5000 ptas por cabeza.

Le Dauphin. 31, pl. des Halles. Sees. Tel. 0033278007. En pleno centro urbano ocupa una antigua casa medieval. Cocina normanda imaginativa.

Auberge du Relais Fleuri. 115, rue Schnetz. Flers. Tel. 0033652389. Antigua posta de diligencia transformado en un centro gastronómico de alta cocina.Domaine du Golf. Les Sablons. Belleme. Tel.0033730007. Antigua abadia transformada en club de golf con vistas que dominan toda la comarca del Perche.

Compras: Un surtido de camembert artesanal ( nunca industrial ) y otros quesos locales. Licor de pera o manzana y un peculiar Calvados oriundo del Orne.

 

Guias : Gallimard dedica una de sus guias visuales a esta comarca del Orne. Solo en frances. FF145. Muy completa.