A
diferencia de otros muchos países asiáticos Tailandia nunca fue
colonizada por una potencia europea y sin embargo ha sido desde el
S.XVI el destino favorito de numerosos aventureros, exploradores y
novelistas occidentales, cuyas impresiones y memorias nos pueden
servir para conocer este antiquísimo reino desde otros puntos de
vista.
"La ciudad es mucho más grande
que Paris y resplandece con innumerables torres y pagodas, en medio de
una inmensa isla rodeada por un río tres veces más ancho que el Sena
en donde se ven atracados barcos de Francia, Holanda, Inglaterra,
China y Japón cargados de té, seda y porcelana."
Así se expresaba el Abate de Choisy,
enviado por Luis XIV refiriéndose a Ayuttaya en su "Diario de un
viaje al Siam" escrito en 1687. Portugueses y holandeses habían
descubierto antes que él la primera gran capital de Siam pero fueron
los franceses, los primeros extranjeros que intentaron establecerse de
forma permanente en este misterioso reino del sudeste asiatico, dando
nombre desde entonces a todos los forasteros, a los que todavía se
les conoce de forma genérica como 'farangs'.
AYUTTAYA
Todo viaje a Tailandia debería
comenzar en Ayuttaya . A prácticamente la misma distancia desde el
aeropuerto a Bangkok pero en sentido contrario, se encuentran los
todavía espléndidos restos de una de la mayores metrópolis de Asia
desde el siglo XIV hasta el XVIII. En el Rijksmuseum de Amsterdam se
conserva un cuadro que muestra esta ciudad tal como la vieron los
navegantes holandeses hacia 1650, con su intrincada red de canales,
murallas de piedra y presidiendo el conjunto, una ciudadela real con
edificios recubiertos de oro y plata. Tras siglos de luchas internas,
sucesivos movimientos migratorios y continua inestabilidad, el pueblo
Tai que originariamente provenía del interior de China, había
logrado establecer en 1350 un gran imperio alrededor de esta capital
fundada en un punto estratégico donde confluyen los ríos Lopburi,
Pasak y el gran Chao Phraya.
En 1767 sin embargo, tropas birmanas,
casi de repente, pusieron un abrupto fin a este sueño dorado,
asesinando a gran parte de la población y destruyendo sus principales
edificios.
Cuando Somerset Maugham visita Ayuttaya
a principios del siglo veinte descubre una extensísima ciudad,
prácticamente abandonada, al borde de un ancho río de intenso color
amarillo. En ese ya clásico libro de viajes "The Gentleman in
the Parlour", el escritor británico cuenta lo que siente al
pasearse por las desoladas habitaciones del antiguo palacio real,
abandonadas de forma súbita en abril de 1767 por el rey Suriyamarin
ante el avance de las tropas birmanas . Le dejan impresionados los
cientos de estatuas de budas de todos los tamaños y colores que
permanecen impasibles en medio de las todavía orgullosas ruinas,
invadidas por una avasalladora vegetación. La mayoría de los
edificios habían perdido la piedra o el estuco que los recubría,
dejando al desnudo un ladrillo sangrantemente rojo. Algunos de los
antiguos templos los encontró sin embargo convertidos en lugares de
peregrinación donde decenas de monjes ataviados con brillantes
túnicas en todas las tonalidades del azafrán, recorrían silenciosos
los laberínticos pasadizos que caracterizan los monasterios de la
edad de oro de la cultura siamesa. Más adelante nos cuenta sin
embargo como vio a esos mismos monjes relajados, fumando y masticando
hojas de betel después de haberse postrado ante algunas de las
gigantescas representaciones de Buda y haber hecho sonar las campanas
del cielo.
A principios del S. XXI, Ayuttaya sigue
básicamente igual, languideciendo entre sus miles de budas, de
infinita sabiduría, eternamente sonrientes. La declaración de su
perímetro histórico como Patrimonio de la Humanidad ha provocado que
los edificios más emblemáticos hayan sido ligeramente consolidados y
limpiados del ropaje vegetal que los había protegido durante siglos
de abandono pero el ambiente que se respira es el mismo que conoció
el autor de "Human Bondage". Al anochecer algunos palacios y
monasterios se iluminan pero siguen envueltos por un halo secreto que
los hace impenetrables. Los mismos guardas advierten a los visitantes
que tengan mucho cuidado con las serpientes que viven en las ruinas.
Una leyenda cuenta como siguen protegiendo el espíritu de los muchos
hombres y mujeres que habitaron esta ciudad desde tiempos del
legendario rey Ramathibody.
La mejor forma de recorrer ahora
"la más sagrada y divina de las ciudades" es en bicicleta.
No hay que dejar de explorar el palacio real (Wan Luang), sobre todo
las habitaciones que construyó ese rey ilustrado que fue
Boromatrailokanat o los recientemente restaurados templos de Wat Chai
Watthanaram, construidos en 1630 por el rey Prasat Thong y que tan
impresionados dejó a la expedición francesa enviada por el Rey Sol
pero el espíritu más romántico y auténtico hay que buscarlo en
monasterios más alejados del centro y de las rutas turísticas que
permanecen milagrosamente vivos en espiritualidad, a pesar de su
inevitable decadencia. Wat Yai Chai Mongkol, conserva un colosal chedi
o torre en perfecto estilo Ayuttaya, erigido en 1593 para conmemorar
una victoria sobre los birmanos. En el Wat Phanan Choeng sobrevive una
estatua de Buda de 19 metros de alto desde 1324 y a su alrededor se
siguen contemplando rituales que no han cambiado en absoluto desde esa
época. Continua la tradición de echar la suerte a través de
palillos de bambú cuyos números corresponden con unas tablillas
donde podemos leer nuestro futuro. Más del noventa por ciento de la
población tailandesa actual sigue considerándose budistas theravada
aunque habiendo asimilado una serie de creencias y elementos tanto
hinduistas como animistas lo que les confiere algo único y diferente
al resto de los budistas asiáticos.
Por toda la ciudad siguen proliferando
mercadillos repletos de tesoros gastronómicos y artesanales venidos
de los lugares más remotos de la región central del país. A
diferencia de Bangkok, muchos vendedores sólo hablan algun dialecto
de esa complejísima lengua que es el tai, con sus múltiples
variaciones tonales, casi siempre ininteligibles para los farangs. El
ritmo es infinitamente más tranquilo que en la actual capital y
permite reencontrar el antiguo espíritu del reino de Siam, el que la
nueva dinastía tailandesa intentó reproducir en Thonbury y más
tarde en Bangkok.
PHAULKON
Ni el reino de Siam , ni la moderna
Tailandia fueron jamás sometidos por potencias europeas aunque
algunos farangs llegaron a convertirse en influyentes personajes de su
historia. Ninguno lo fue tanto como Constantine Phaulkon, un
enigmático aventurero de origen griego que llegó a la corte de Siam
en la segunda mitad del S.XVII, convirtiéndose al poco tiempo, en
primer ministro del rey Narai. Su historia está contada en las
memorias de Samuel White, otro farang miembro de la todopoderosa
Compañía de las Indias Occidentales que llegó a ser gracias a
Phaulkon, gobernador de Mergui, actualmente parte de Birmania pero que
en el S.XVII era el principal puerto comercial de Siam. Dicen que el
espíritu de Phaulkon todavía vaga por las ruinas de su palacio de
Lop Buri una de las ciudades más fascinantes y menos conocidas de
Tailandia. Después de ser capital de varios principados
independientes durante la alta edad media, fue nombrada segunda
capital del reino al estar situada al norte de Ayuttaya, en un lugar
mucho más protegido de los ataques de holandeses y franceses que
subían desde el golfo de Tailandia por el rio Chao Phraya.
Para explorar Lop Buri es recomendable
utilizar unos de los muchos samlor o taxi triciclos que llenan sus
calles aunque solo sea para evitar a las agresivas bandas de monos que
suelen acosar a los turistas, según cuentan muchos de los farangs que
los han sufrido. La huella de White y Phaulkon hay que buscarla en el
antiguo palacio real o Phra Narai Ratchanivet, parcialmente
transformado en Museo Nacional Arqueológico. En el Dusit Sawan Hall
se recibieron a docenas de embajadores y dignatarios extranjeros
durante finales del siglo XVIII antes de que el reino de Siam volviese
a cerrar sus puertas a los europeos. Phaulkon llegó a construirse un
fastuoso palacio personal en los alrededores del complejo real donde
en 1688, dos años después de haber alcanzado su privilegiada
posición, fue detenido de forma inesperada para ser brutalmente
ejecutado. Su muerte coincidiría con un abandono de la ciudad por
parte de la corte que no volvería a redescubrirla hasta bien entrado
el siglo XIX en tiempos de Rama IV, más conocido como Mongkut que
restauró las dependencias reales, construyendo un nuevo ala para
alojar a sus numerosas esposas.
BANG PA IN
Desde Lop Buri se puede viajar hasta
Bangkok en barco por el Chao Phraya , tal como lo hacían los muchos
farangs que volvieron a Siam desde mediados del siglo XIX aunque es
aconsejable hacer una parada, a medio camino, en Bang Pa-In, el
palacio de verano de la familia real, comenzado en tiempos de Rama IV
pero que adquiere su actual aspecto bajo las ordenes de su sucesor
Chulalongkorn que lo transforma en un excéntrico conjunto de
edificios tremendamente eclécticos, donde se mezclan todo tipo de
estilos occidentales con un incontestable espíritu oriental,
salpicado de extrañas sorpresas, fruto del gusto personal del
monarca, como edificios en forma de faros, templos chinos o palacetes
genuinamente versallecos. A finales del XIX era parada obligada de
muchos dignatarios extranjeros de camino hacia el norte. Ahora su
visita fascina pero también desconcierta; no se sabe bien donde se
está mientras se escucha, de música de fondo, modernos ritmos de
jazz compuestos por el rey Bumibol.
Dicen que los elefantes blancos reales
fueron los verdaderos responsables de la fundación de Bangkok .
Según parece todo empezó a mediados del S. XV cuando un rey de
Birmania le pidió al rey de Siam que le regalase uno de sus numerosos
elefantes blancos. Un rotundo rechazo a la petición del vecino
monarca provoca, según cuentan las crónicas, una guerra entre los
dos países que culminaría con la destrucción de Ayuttaya y el
consiguiente traslado de la capital primero a Thonbury y más tarde a
Bangkok.
BANGKOK
Fue en 1782 cuando Rama I, aprovechando
su solemne coronación, convierte oficialmente a la pequeña aldea de
comerciantes chinos conocida como Bangkok en la Gran Ciudad de los
Angeles, la Suprema Depositaria de las Joyas Divinas, la
Inconquistable...la digna sucesora de la gran Ayuttaya. John Crawfurd,
enviado del gobernador general de la India fue el primer farang que
nos ha dejado sus impresiones sobre la nueva capital a principios del
S. XIX . Aunque no entiende los entresijos de la cultura siamesa queda
maravillado ante la magnificencia del nuevo Palacio Real, cuyo aspecto
sería muy parecido al que conocemos hoy en día, contrastando
radicalmente con la pobreza de las frágiles construcciones que
bordean el río. Desde entonces han sido muchos los extranjeros que se
han dejado fascinar por esta puerta de entrada de excepción al reino
de Siam. Para Joseph Conrad era un lugar mágico, " el Oriente de
los antiguos navegantes, tan antiguo y misterioso, como
resplandeciente y sombrío, inalterable en el tiempo, permanentemente
vivo, lleno de peligros pero también de promesas". En su novela
"The Shadow Line" nos ha dejado escrita su primera
impresión de la ciudad en 1888, navegando por ese río turbio,
inménsamente rico en limo, bordeado de miles de casas de bambú que
parecen surgir de la misma tierra o de las aguas del Menam como se
conoce popularmente al Chao Phraya en esta parte de su curso, a
través de sus miles de klongs o canales, donde las barcazas eran tan
numerosas que no permitían ver el color del agua. Y de pronto, en
medio de ese mar de tonos cobrizos, sienas y tostados, surgen las
respladecientes dependencias reales, las torres, las pagodas, con sus
paredes inmaculadamente blancas, con techos multicolores y
respladecientes . Y en los grandes patios, descubre chispeantes
estatuas de monstruos y figuras divinas, siempre bajo la atenta mirada
de un Buda dorado y radiante. Somerset Maugham treinta años más
tarde tampoco salía de su asombro ante tal estallido de color y
riqueza." No se les puede comparar a ninguna otra arquitectura
conocida. Es delicioso pensar que algo tan fantástico pueda convivir
con un mundo tan sombrío. No sabría decir si los artesanos
responsables de tal brillantez han creado arte pero no hay duda que
han sabido reproducir en la tierra la máxima expresión de felicidad
que pueda imaginarse, no importándoles seguir dictados superiores,
sino simplemente lo que les indicaba su corazón".
Dicen que el budismo tailandés se
diferencia de los demás en haber rechazado todo extremismo para
concentrarse en la felicidad.
La Bangkok actual es sin duda muy
diferente a la que conocieron estos escritores pero aun conserva ese
misticismo innato que la hace irresistible. Hay que volver a
descubrirla por ese mismo río donde siguen contrastando las caóticas
construcciones que han sustituido a las edificaciones tradicionales
con la siempre inalterable solemnidad del Ratanakosin donde destacan
el Gran Palacio con sus múltiples ampliaciones en los estilos más
eclécticos introducidos por Rama V y un impresionante conjunto de
monasterios adyacentes. Por encima de todos llama la atención el
recientemente restaurado Wat Phra Kaeo, que marca el apogeo del arte
religioso tailandés y que además alberga el sagrado Buda de
esmeralda. Más austero pero igualmente grandioso resulta Wat Po, con
sus gigantes de piedra y donde se puede aprender las antiquísimas
técnicas de masaje tai, de la mano de monjes especializados.
THE ORIENTAL
Después hay que refugiarse en el
Oriental, en medio del antiguo barrio farang. Sigue siendo uno de los
hoteles míticos del sudeste asiático conservando todavía su "Author's
wing" ( el ala de los autores ) donde pasaron días y semanas ,
muchos de los grandes escritores anglosajones de la primera mitad del
S.XX tratando de desentrañar los secretos de esta cultura. Uno de los
primeros dueños del hotel fue Louis Leonowens, el hijo de Ana, la
institutriz del futuro Rama V, cuyas fantasiosas memorias han servido
de inspiración a un musical que más tarde sentaría las bases para
varias películas que nos han enseñado un reino de Siam quizá
artificial pero absolutamente maravilloso. A diferencia de su madre,
Louis amó y conoció profundamente este país, permaneciendo hasta
prácticamente su muerte en 1914, convirtiéndose en uno de los
pilares de su vida social y económica. En los años cuarenta el
Oriental pasaría a manos de Jim Thompson, otro farang excepcional. Su
misteriosa desaparición en los años sesenta lo ha convertido en un
personaje legendario cuya realidad hay que encontrarla en su casa, hoy
convertida en uno de los museos más impresionantes del Tailandia.
Durante los más de veinte años que permaneció en el país se ocupó
de relanzar la industria de la seda tailandesa, recuperar su pintura
tradicional- en su casa se puede admirar la mejor colección
pictórica de arte siamés - y preservar por todos los medios, la
riquísima artesanía de las diferentes regiones tanto de la actual
Tailandia , como de lo que era el Gran Siam que incluía, Laos y parte
de Birmania y Camboya. Su casa está en realidad compuesta por seis
perfectos ejemplos de viviendas tradicionales en madera de teka,
rehabilitadas con enorme respeto y conocimiento de la cultura
tailandesa.
Bangkok sigue guardándose muchos
secretos detrás de su imagen estereotipada de gran metrópolis
moderna de Asia, con un nuevo metro aéreo, lujosos hoteles y enormes
rascacielos. No hay que tener prisa, ni dejarse engañar por las
apariencias; con el tiempo suficiente se descubre una ciudad
profundamente arraigada en sus tradiciones donde en ningún jardín,
por pequeño que sea, nunca falta un altar dedicado a los espíritus,
repleto diariamente de manjares exquisitos y donde tanto el tiempo
como los lugares tienen un valor relativo. Para los tailandeses en el
cielo no hay este ni oeste. Según ellos hacemos esas distinciones en
nuestra mente y nos creemos que son verdad. Todo en el mundo viene de
la mente, como los objetos que surgen de la manga de un mago. El
verdadero Bangkok no hay que encontrarlo en el barrio de Banglamphu,
donde jóvenes de todo el mundo planean encontrar 'la Playa' de sus
sueños ni tampoco en Patpong, con sus docenas de bares creados para
aliviar las penalidades de los soldados americanos de la guerra del
Viet Nam . Surge en todo su esplendor en lugares como Sampeng ,un
barrio chino único en su autenticidad, donde viven los descendientes
de esos comerciantes que fundaron el primer asentamiento en este punto
del curso del Menam. Muy cerca se concentran los indios en Pahurat ,
en cuyos sois o callejones se pueden encontrar las sedas más finas y
exquisitas. En Thonbury sigue viva la cultura del mercado flotante en
sus todavía numerosos klongs y en el modesto monasterio de la calle
Chakrawat conviven con la población local varias familias de monos y
cocodrilos.
CHIANG MAI
arde o temprano los farangs sienten la
necesidad de dejar la gran ciudad y dirigirse al norte, a la
enigmática Chiang Mai, la antigua capital de los Lan. Hasta
prácticamente finales del S.XIX esa región fue semi-independiente,
unicamente ligada al resto del reino a través de la figura del
monarca. Sus príncipes o Chaos sólo tenían que visitar al rey una
vez cada tres años para rendirle pleitesía y vasallaje. En 1868 se
tardaban tres meses en hacer el viaje, lo que no impedía que
intrépidos farangs no dudaran someterse a las penalidades que
conllevaba la experiencia de superar treinta y dos peligrosos
rápidos. Los primeros en intentarlo fueron misioneros americanos pero
no tardaron en llegar los comerciantes de madera de teka encabezados
por Louis Leonowens que representaba a la Borneo Company. Sólo en
1883 el gobierno de Siam había aceptado que un vicecónsul británico
residiera en ChiangMai. Estos primeros extranjeros se encuentran con
una ciudad amurallada de un kilometro cuadrado con 5000 habitantes. En
su interior, cuentan que había docenas de templos , algunos de los
cuales delataban cierta influencia birmana. Al primer cónsul le
llamó la atención las flores de loto y los lirios que crecían en el
foso que rodeaba a la muralla, los coloristas mercados llenos de
mujeres con enormes cestas repletas de todo tipo de frutas y vegetales
desconocidos en el sur. Pero quizá la mayor sorpresa fue la variedad
de razas y culturas que convivían en esta capital del norte. Todavía
hoy en día es fácil ver en Chiang Mai gentes de tribus muy
diferentes que para el resto de los tailandeses son de forma genérica
chao khao, pueblos de la montaña. El norte sigue siendo confuso
política, étnica y culturalmente. Hay por ejemplo mas población Lao
en el NE de Tailandia que en Laos, los Shan de Birmania se llaman a si
mismos Thai Yai, los gran Tai para distinguirse de los pequeños que
son los de Tailandia. Culturalmente en toda la zona hay mas influencia
Mon y Kemer que Tai. Los Karen y los Haw tienen también un origen
chino pero llevan en la zona desde hace muchisimos siglos. En cambio
los Akha, los Hmong, Mien y Lahu llevan solo desde principios de siglo
y sus clanes están repartidos tanto en Birmania como en Laos.
Hay docenas de tribús con muy pocos
elementos comunes que por razones diferentes se han establecido en
esta parte de Tailandia . El mayor grupo son los karen cuyas mujeres
visten vistosos trajes en colores azul y rojo; a los Hmong se les
reconoce por sus complejos vestidos bordados y plisados en diferentes
colores donde predomina el amarillo y el naranja. Los Lahu provienen
del Tibet y aunque tienen un traje regional distintivo, este ha sido
suplantado mayoritariamente por vestimentas típicamente tailandesas.
Por su lado los Mien que tienen un origen chino y son los únicos que
mantienen un lenguaje escrito, se consideran la aristocracia de las
gentes de las montañas. Todos ellos conforman una cultura enormemente
rica y variada que tiene su centro en la llamada capital de la tierra
del millón de arrozales.
Chiang Mai fue fundada hace más de 700
años y milagrosamente ha conservado muchos de sus grandes monumentos,
cuyo máximo exponente es el templo Phra Singh. Es un conglomerado de
edificios de diferentes épocas e influencias que se remontan al S.XIV
cuando fue construido su principal chedi o torre. En estos templos,
las escaleras suelen estar flanqueadas de Nagas, serpientes
mitológicas. asociadas con el agua y el peligro de los rios. Tambien
surgen representaciones de otros seres sobrenaturales como los garuda
(grifones), kumbhanda (gigantes) y gandhabba ( sirenas)
En general la arquitectura del norte es
mucha más sobria y sencilla que la que se puede ver en Bangkok,
llamando poderosamente la atención el uso de tejas vidriadas de un
color azul intenso. No tarda en descubrirse la profunda espiritualidad
de la gente del norte. Hay muchos más templos y sobre todo
muchísimos más monjes. Los centros religiosos no sólo se concentran
en las ciudades, sino en los lugares más recónditos, no necesitanto
muchas veces la presencia de edificios, como ocurre en los
carismáticos 'templos del bosque', donde los monjes y fieles viven al
aire libre en un lugar considerado sagrado.
La época de oro del principado de Lan
coincide con la época de Tilokaraja en el S.XV. El octavo sínodo del
Budismo Theravada tiene lugar precisamente en Chiang Mai en 1477 ..
Las gentes del norte se siguen llamando khon muang, el pueblo de los
principados. Se sienten primos de los siameses pero distinguen muy
claramente su diferencia étnica.
EL TRIANGULO DE ORO
Más al norte Chaing Rai, más conocida
por ser el antiguo centro de operaciones del llamado Triángulo de
Oro, guarda trás de su aparente modestia un pasado glorioso al haber
sido la primera capital del principado de los Lan.
La madera de teka dió a conocer esta
región al mundo exterior pero también pudo haber sido la causa de su
completa destrucción. A finales del XIX, la codicia de comerciantes
británicos, holandeses, franceses y daneses provocó una guerra que
podía haber tenido consecuencias irreparables, sino hubiera sido por
la sabiduría y astucia política de los monarcas tailandeses. En las
memorias de Louis Leonowens, encontramos multitud de datos sobre la
complejidad social y económica durante esa época. La madera de teka
desapareció y fue sustituida por el cultivo de la adormidera que a su
vez provocaría una situación explosiva que sólo ha sido
parcialmente resuelta hace muy pocos años, gracia de nuevo a la
intervención real, a través de la desaparecida madre del actual rey
que introdujo nuevos cultivos y medios económicos sustitutivos en el
extremo norte del país. Entre los muchos farang que se han dejado
fascinar por la intrincada complejidad de esta región fronteriza
destaca Charles Nicholl que en su novela "Borderlines", nos
ha dejado posiblemente el retrato contemporáneo más preciso sobre la
realidad del famoso Triángulo de Oro, contado desde las orillas del
rio Mekong frente a Laos y Birmania.
GUÍA
PRÁCTICA:
Geografía:
Tailandia tiene una extensión de
513.000km2 , algo mayor que España y está situada en el centro del
sudeste asiático, entre el océano Indico y el mar de China. El
noroeste es fundamentalmente montañoso sobre todo en la zona
fronteriza con Birmania. El noreste es en cambio una región llana,
árida y pobre. Gran parte de la frontera oriental con Laos la señala
el río Mekong. El centro se caracteriza por una zona de llanuras muy
fértiles atravesadas por caudalosos ríos, siendo el Chao Phraya el
más largo e importante para la economía del país.
Población:
Tiene 60.000 millones de habitantes, la
mayoría concentrados en la zona centro y en la capital. Aunque la
etnia tai proviene del sur de China, siempre ha gozado de unos rasgos
culturales propios. En el norte se agrupan las tribus de las
montañas, pertenecientes a cerca de un centenar de etnias
minoritarias con procedencias muy distintas. En el sur hay una gran
influencia musulmana y también destacan algunas minorías étnicas
con costumbres muy diferenciadas.
Idioma:
La lengua tai es una de las más
antiguas de la humanidad y es radicalmente diferente a cualquier otra
del sudeste asiático. Siendo una lengua de base tonal resulta muy
difícil para un europeo. La primera dificultad es la pronunciación
que utiliza cinco tonos muy distintos por lo que el significado de
cada sílaba se altera al subir o bajar ligeramente el tono . Por
fortuna muchos tailandeses, sobre todo en las ciudades, hablan
también inglés por lo que la comunicación oral no debería
presentar grandes problemas al viajero. Algo muy distinto es la lengua
escrita, absolutamente indescifrable para los occidentales con 44
consonantes con 21 variantes sonoras además de 32 vocales que a su
vez sirven para 48 sonidos vocales diferentes. En las ciudades muchas
direcciones están escritas en tailandés y en inglés pero en el
campo sólo se utiliza la lengua nacional.
Gobierno:
Tailandia es una monarquía
constitucional desde 1912 aunque la figura del rey , actualmente
Bhumibol, tiene una enorme autoridad moral. A pesar de sucesivas
crisis económicas y políticas , Tailandia que nunca ha sido una
colonia europea es uno de los países más prósperos y estables de
Asia.
Clima: T
ailandia tiene un clima tropical
influenciado por los monzones pero dada su extensión y compleja
orografía presenta algunas variaciones a tener en cuenta. En líneas
generales hay tres estaciones. La cálida que dura desde marzo a
finales de mayo se caracteriza por altas temperaturas que suelen estar
unidas a una humedad relativa cercana al 100% lo que resulta
especialmente incomodo al viajero aunque no haya excesivo peligro de
grandes lluvias. La estación húmeda en cambio es fiel a su nombre y
desde junio hasta noviembre llueve prácticamente todos los días en
mayor o menor medida. La estación fría que dura hasta febrero es la
más estable al bajar considerablemente el grado de humedad y en
cierta medida las temperaturas. En las zonas montañosas y en el sur
estas condiciones varían de forma sustancial.
Cuando ir:
La época ideal para conocer el norte y
el centro del país es durante la estación fría aunque tiene el
inconveniente de coincidir con la temporada alta cuando los precios se
disparan y es muy difícil conseguir habitación en los principales
centros turísticos. Salvo que se tenga especial mala suerte,
cualquier momento del año es bueno para visitar Tailandia si no se
tienen problemas con el característico calor húmedo tropical. Las
lluvias son abundantes sobre todo en septiembre pero no tienen porque
impedir ninguna actividad del viajero salvo en situaciones
extraordinarias.
Diferencia horaria:
La diferencia horaria con respecto a
España es de 6 horas en invierno y 5 durante nuestro horario de
verano por lo que el viajero puede sufrir un desarreglo conocido
popularmente como jet-lag. Por ello es aconsejable a la ida viajar de
noche, intentando dormir en el avión lo que ayuda a ajustar los
ritmos biológicos. En líneas generales, unos días antes del viaje
es conveniente ir adaptando los horarios de las comidas de forma
progresiva. Salvo casos muy especiales, el reajuste total se produce a
los tres días.
Electricidad:
La corriente eléctrica normal para
todo el país es de 220 voltios como en España pero los enchufes
pueden ser de clavija redonda o plana por lo que es conveniente ir
provisto de un transformador. No es raro que en el campo se produzcan
apagones, especialmente durante la estación húmeda por lo que
también es aconsejable llevar una linterna.
Documentación:
Los ciudadanos españoles no necesitan
visado para visitas no superiores a los 30 días aunque el pasaporte
debe de tener una validez de al menos seis meses. También es preciso
ir provisto de un billete cerrado de ida y vuelta. No hay tasa de
entrada pero si de salida en los aeropuertos, incluidos los vuelos
interiores. Estas varían regularmente por lo que es aconsejable
consultar con su agencia antes del viaje. En estos momentos desde
Bangkok a España es de 500B ( unas 2250ptas)
Equipaje:
Como para cualquier otro país tropical
hay que llevar ropa fresca y ligera que cubra todo el cuerpo,
preferentemente de fibras naturales. Salvo en la playa es aconsejable
llevar siempre camisas y pantalones largos. En el norte y en cualquier
zona montañosa puede ser necesario un jersey fino durante las noches.
Un impermeable fino o un chubasquero son imprescindibles además de un
paraguas. La entrada en los templos exige una vestimenta correcta y
unos zapatos fáciles de quitar.
Moneda:
La moneda tailandesa es el Baht que
normalmente aparece con la abreviatura B. Equivale a 4,5Ptas. Para un
cambio más actualizado consultar www.oanda.com. Está subdividido en
100 satang pero representa una cantidad tan escasa que rara vez se
usa. Es aconsejable llevar billetes de baja denominación sobre todo
en el campo donde puede resultar difícil conseguir cambio de un
billete de 1000 baht. Lo más cómodo es cambiar a la llegada en un
cajero automático. También es muy recomendable llevar una reserva de
dólares que son la divisa con un cambio más universal y favorable.
Las tarjetas de crédito sólo son aceptadas en la capital y en
algunos centros muy turísticos. Si se quiere máxima seguridad
también es necesario llevar cheques de viajes en dólares aunque
sólo suelen aceptarlos los grandes bancos.
Comunicarse con España:
El sistema de comunicaciones tailandés
es muy sofisticado Los teléfonos de las grandes ciudades suelen
aceptar tarjetas de crédito además de tarjetas locales que se
compran en cualquier oficina de correos y algunos quioscos pero las
tarifas son muy elevadas aunque desde la media noche hasta las 5 de la
mañana se descuenta un 30%. Lo más cómodo y barato sin embargo es
utilizar algún servicio de internet. Hay puestos en cada esquina,
cobran tarifas ridículas que rara vez superan las 100ptas por hora y
permiten comunicarse no sólo con la red sino también con teléfonos
móviles a los que se puede mandar mensajes. Antes de salir puede
abrir una cuenta personal gratuita con Hot Mail o cualquier otro
servidor que le permite un acceso rápido y directo.
Como llegar:
La forma más directa y rápida de
llegar es utilizando las líneas aéreas tailandesas, Thay Airways (
Tel.917820520 -www.thaiair.com) que ofrecen tres vuelos semanales
desde Madrid a Bangkok con escala en Roma pero sin cambiar de avión.
Alitalia (902100323. www.alitalia.it) realiza el mismo trayecto
también tres veces por semana pero con cambio de aparato. Otra
posibilidad entraña viajar a alguna de las grandes capitales europeas
desde donde despegan vuelos, a veces diarios, como en el caso de
British Airways desde Londres( Dos vuelos diarios . 902111333 -
www.britishairways.com), Air France desde Paris(901112266 -
www.airfrance.com) , KLM desde Amsterdam( 913054347 - www.klm.es),
Swissair desde Zurich (901116706. www.swissair.es) o Lufthansa desde
Frankfurt(902220101 - www.lufthansa.es). Las tarifas varían
muchísimo según la temporada y existen numerosas ofertas puntuales.
El precio medio suele superar las 120.000ptas aunque no es difícil
encontrar ofertas que no lleguen a las 100.000 aunque sólo en
temporada baja. Consultar las subastas semanales en las diferentes
páginas web.
Desplazamientos:
En avión: Hay varias
compañías que realizan vuelos internos entre los 22 aeropuertos del
país aunque las más importantes son Thai Airways que cubre la
práctica totalidad del país salvo algún punto como Ko Samui y
Bangkok Airways (www.bkkair.co.th) que cubre precisamente ese destino
del golfo de Tailandia además de los principales centros turísticos.
Para el viajero español resulta más conveniente la primera al tener
oficina en Madrid y poder ofrecer tarifas globales desde el destino de
origen además del Discover Thailand Airpass que permite viajar a
varios puntos distintos por una cantidad nominal. De todas formas hay
que reconfirmar las reservas a la llegada , sobre todo en temporada
alta.
El aeropuerto de Don Muang en Bangkok
es uno de los más modernos de Asia. Tiene dos terminales
internacionales y una nacional que están perfectamente comunicadas
por autobuses internos. La mejor equipada es la número uno que cuenta
con sofisticados servicios que cubren cualquier necesidad del viajero
además de una sección de tiendas muy completa a precios
competitivos.
En tren: La red ferroviaria
está regentada por la compañía estatal SRT y cubre cuatro líneas
principales además de algunos ramales con un grado de comodidad
comparable al europeo salvo en tercera clase. La del norte cubre el
trayecto Bangkok- Chiang Mai via Ayutthaya y Phisanulok, la del
nordeste se subdivide en dos, conectando una de ellas con el Puente de
la Amistad en Laos, la del este conecta con Cambodia y la del sur con
la frontera malaya. Tanto las literas de segunda clase, como las de
primera llevan aire acondicionado Es recomendable utilizar unicamente
trenes Express o Special Express. Existen tarjetas que permiten viajar
de forma ilimitada durante 7, 14 y 21 días ( consultar con su agente
de viajes )
En autobús: Hay una excelente
red de autobuses por todo el país a unos precios muy económicos. Hay
una compañía estatal que ofrece líneas de autobuses con o sin aire
acondicionado por toda la geografía y por otro lado existen varias
compañías privadas que suelen tener un mejor servicio tanto en
comodidad como en rapidez sobre todo en trayectos largos pero cuya
cobertura es mucho más limitada. Es mejor evitar los viajes durante
la noche ya que son más frecuentes los accidentes de tráfico.
En zonas rurales existe además
servicio de songthaews que son furgonetas que admiten pasajeros de
forma más informal entre pueblos. Las estaciones de autobuses o
simples terminales suelen encontrarse en las inmediaciones de los
mercados.
En coche: No hay ningún
problema en alquilar un coche pero no es recomendable bajo ningún
punto de vista salvo si se quiere utilizar alrededor de una zona
turística de playa. El tráfico es caótico, no se suelen respetar
ninguna regla de circulación y si ocurre cualquier problema en una
zona rural suele ser difícil encontrar a alguien que hable inglés.
Si de todas formas se quiere correr el riesgo sólo utilice alguna
compañía internacional tipo Hertz o Avis.
Bicicleta: Fuera de Bangkok , la
bicicleta puede ser uno de los medios más agradables de conocer una
ciudad y sus inmediaciones. No es fácil encontrar un servicio de
alquiler tradicional pero muchos hoteles suelen contar con bicicletas
o pueden informar sobre como acceder a ellas
Como moverse por Bangkok y en otras
grandes ciudades:
La variedad de transporte es inmensa
comenzando por las lanchas que atraviesan a todas horas los cursos de
los ríos y que en muchas ocasiones resultan el medio más rápido de
moverse de una punta a otra de la ciudad al no tener problemas de
tráfico. Por tierra el más típico es el tuk-tuk que es en realidad
una ruidosa moto con tres ruedas que cuenta con un pequeño
compartimento abierto, invariablemente pintado en colores chillones.
Aunque suele haber autobuses, es preferible la utilización de
songthaews que son furgonetas que varían en tamaño y comodidad
según la zona. El samlor es típico de ciertas zonas y consiste en un
triciclo con un espartano compartimento para el pasajero.
En lo que respecta a los taxis hay
también gran diversidad, desde super cómodos con aire acondicionado
a motos. Estas últimas entrañan cierto riesgo ya que sus conductores
a los que se identifica por unos llamativos chalecos suelen ser los
más osados del ramo. Los precios varían enormemente y siempre hay
que preguntar por adelantado el precio de la carrera.
Desde hace menos de un año Bangkok
también cuenta con una línea de metro aunque sólo cubre ciertas
zonas , casi todas fuera de los itinerarios turísticos.
Excursiones organizadas: Si no
se han contratado en España las excursiones, de forma local se pueden
organizar sin ningún problema. Hay de muchos tipos y se adaptan a los
gustos y necesidades de los viajeros desde los que prefieren viajar en
minibuses a todo lujo a los que insisten en someterse al máximo de
incomodidades, intentando viajar como la gente local . Los grandes
hoteles tienen contactos con las principales compañías . En el norte
del país es esencial desplazase con un guía si se pretende recorrer
zonas rurales ya que puede haber problemas de seguridad.
Alojamiento:
Tailandia cuenta con algunos de los
mejores y más lujosos hoteles del mundo. La calidad media es
francamente buena y existen establecimientos aceptables en todas las
categorías y prácticamente para todos los presupuestos. Los precios
publicados son en general negociables según la temporada y la demanda.
Una buena opción es reservar a traves de
agoda.es
Oriental. 48 Oriental Ave. Reservas:
900-998928. Fundado en 1876 sigue siendo uno de los mejores hoteles
del planeta a pesar de las numerosas reformas y ampliaciones que ha
experimentado en los últimos años.
Regent. 155 Ratchadamri Rd.
Tel.0066-2-2516127. Favorito para muchos viajeros por su excelente
servicio , clase, comodidad y situación. A partir de 300 euros
The Dusit Thani. Rama IV Rd. Reservas.
900-998928. Está incluido en The Leading Hotels of the World. Lujo en
el corazón del Bangkok más moderno. Impecable servicio y magníficas
vistas desde las habitaciones.. A partir de 250 euros
Peninsula. 333 Charoennakorn Rd.
Klongsan Rd.. Reservas. 900-998928. También forma parte de The
Leading Hotels of the World. Situado en la ribera de poniente del Chao
Praya, sus cuidadas habitaciones dominan toda la ciudad. Cuenta con un
servicio de lanchas para trasladarse por el río. A partir de 350 euros
The Sukhothai. 13/3 South Sathorn Road.
www.hotelsukithaibangkok.com. Tel. 0066-2-287-0222. Ambiente de
principios de siglo con suelo de madera de teka y rodeado de
maravillosos jardines, está situado en el barrio de las embajadas. A
partir de 300 euros
En Ayutthaya: Ayutthaya Grand Hotel .
55/5 Rojana Rd. (0066-35-244484). La mejor opción en la zona, buena
relación calidad precio. A partir de 120 euros
En Lop Buri. Asia Lop Buri. 1/7-8
Sorasek Rd. Tel. 66-36-411892. Sin ningún lujo pero muy cómodo y
frente al palacio del rey Narai. A partir de 100 euros
En Chiang Mai:
Regent Chaing Mai. Mae Rim-Samoeng Old
Rd. Tel.0066-53-298181. Es sin duda uno de los hoteles más hermosos
de Asia con cerca de 10.000m2 de jardines y campos de arroz. Sólo 69
habitaciones de máximo lujo. A partir de 350 euros
Westin Chiang Mai. 318/1 Chiang Mai-Lamphun
Rd. Reservas. 900-953535. Instalaciones ultramodernas muy cómodas a
tiro de piedra de los principales monumentos de la ciudad. A partir de
350 euros.
Chiang Mai Orchid. 22 Huai Kaeo Rd..
Tel. 0066-53-222099. Tradicional y algo decadente, es el favorito de
la gente de Chaing Mai. Está situado cerca del centro. + 25.000.
ptas.
En el extremo norte:
Meridien Baan Boram. 229 Mu 1. Sop Ruak.
Reservas:900973344. En la misma frontera entre Tailandia, Laos y
Birmania, domina el valle del Mekong desde una privilegiada colina.
Para una vez en la vida. A partir de 350 euros.
Gastronomía:
Adentrarse en la cocina tailandesa es
algo así como penetrar en el imperio de los sentidos. Cada detalle
está cuidado al máximo y el plato más sencillo puede servirse con
una zanahoria tallada en forma de flor de loto o con unos rábanos
transformados en un ramillete de rosas. Incluso los aperitivos merecen
un trato especial. El miang kham por ejemplo se presenta en anchas
hojas tropicales en forma de caleidoscopio resaltando los modestos
ingredientes: coco, cacahuetes, gambas secas, cebolletas y gengibre.
En el norte es tradicional probar la comida Khantoke que incluye
platos muy especiales como el nam phrik naw que puede resultar muy
picante para el occidental, kaeng kai que podría describirse como un
sofisticado curry de pollos y verduras, siempre servido con un arroz
espeso envuelto en hojas de platano que se coge con las manos.
El concepto de las tres o cuatro
comidas occidentales al día no se aplica en Tailandia, donde nada
debe interponerse entre el apetito y la comida. Las recetas
tailandesas revelan un sincretismo de varias culturas asiáticas.
Restaurantes: La variedad de
restaurantes es enorme tanto en la capital como en la mayoría de las
ciudades. Los precios varían desde los 8 a 50 euros.
En Bangkok:
Bussaracum. Psethiwan Bldg. Silom Road.
Especializado en las antiguas recetas de la cocina real tailandesa, es
uno de los establecimientos más elegantes y exclusicos de la capital.
Uno de sus platos más conocidos es Foi Thong o 'hilos de oro'.
Sorn Daeng. Dinso Rd. Buen restaurante
con cocina del país. Hay que probar la exquisita sopa Tom yam kung,
hecha con gambas, setas, limón, coriandro y galingale.
Scala Shark's Fin. 218/1 Siam Square.
El mejor de la ciudad para probar sopas de aleta de tiburón además
de otras curiosidades como la famosa sopa de nido de golondrinas.
Spice Market. Regent Hotel. 155
Ratchadamri Rd. Uno de los mejores restaurante de hotel de Bangkok. La
decoración recuerda un mercado de especias.
En Ayutthaya:
Phae Krung Kao. 4 Mu 2 . Uthong Rd.
Cocina de las llanuras centrales en un pintoresco barco restaurante
plantado en el Chao Phraya.
En Lop Buri:
Anodard. Sa Kaeo Cicle. Posiblemente el
mejor restaurante de la zona. es famoso por su kai phat pet mamuang (
pollo frito con anacardos).
En Chiang Mai:
Raan Khao islam. Charoen Prathet Rd.
Soi 1 Buen restaurante sin pretensiones donde se come un excelente
Khao soi que es una deliciosa sopa muy popular en la zona norte.
Ta-Krite. 12 Huai Kaew Rd. En plena
ciudad antigua, se sirve la comida en el jardín, cuidando al máximo
la presentación.
Gallery. 25/29 Charoen Rat Rd. Uno de
los establecimientos más agradables a orillas del río Sirven un buen
nam phrik ong (curry con carne de cerdo).
Sanidad:
Si sólo se planea viajar por zonas
turísticas y grandes ciudades no se necesita ninguna vacuna, ni
tratamiento especial. En cambio si el viaje incluye zonas de selva hay
que seguir las recomendaciones del Mº de Sanidad y Consumo que
insisten en inocularse con las vacunas contra el tétanos, la difteria
y la hepatitis B, además de seguir el tratamiento oral contra el
tifus y prevenir los efectos del paludismo o malaria con la
quimioprofilaxis adecuada. Tenga en cuenta que las pastillas contra
esta enfermedad hay que empezar a tomarlas una semana antes de
comenzar el viaje. En todo caso es esencial consultar con su médico
de cabecera la conveniencia de estas medicaciones.
Se aconseja llevar consigo un seguro
médico que pague directamente las facturas o que las reembolse con
posterioridad al viaje. Tanto los hospitales públicos , como los
privados, especialmente en las ciudades, son modernos y eficaces.
Botiquín:
Como para cualquier viaje a destinos
tropicales hay que ir provisto de una serie de medicamentos básicos
incluyendo analgésicos , antiestamínicos, un antidiarreico eficaz ,
además de suero oral para aliviar la deshidratación; un repelente
antimosquitos, protección solar alta, un antiséptico, alguna crema o
polvo contra el sarpullido que provoca a ciertas personas con una
sensibilidad especial el calor o los hongos que suelen desarrollarse
en este tipo de clima.
En caso de urgencia en las farmacias (raan
khai yaa) suelen hablar inglés y pueden solucionar cualquier pequeño
problema médico.
Seguridad: No hay problemas
alarmantes aunque siempre hay que tener especial cuidado con su
documentación y dinero sobre todo en terminales de autobuses o
mercados. La zona norte especialmente en la frontera birmana puede
haber problemas y no es raro encontrarse con controles policiales en
puntos estratégicos.
Cualquier contacto con drogas puede ser
muy grave ya que la penalización por tráfico o incluso tenencia es
muy seria, implica la condena a muerte en casos extremos o por lo
menos bastantes años en la cárcel.
Fauna: a pesar de que desde la
Segunda Guerra Mundial ha disminuido alarmantemente el número de
animales en estado salvaje, Tailandia ofrece todavía una excepcional
riqueza faunística tanto en sus numerosos parque nacionales como
prácticamente por todo el país. En lo respecta a aves se puede
encontrar un diez por ciento de todas las especies conocidas. Entre
los mamíferos los más comunes son los monos particularmente macacos
y gibones además de los elefantes que todavía se utilizan en la
agricultura. En algunos parques no es raro divisar incluso tigres
además de multitud de cérvidos, tapires y otras especies más
comunes. Hay que tener especialmente cuidado con las serpientes. Viven
unas 175 especies de las que 56 son muy venenosas.
Fiestas: El pueblo tailandés no
puede vivir sin celebrar grandes fiestas y casi todos los meses cada
región tiene alguna disculpa para organizar un festival ya sea de
origen religioso o puramente lúdico. En luna llena durante el mes de
febrero se celebra por todo el país un día culminante en la vida de
Buda a través de procesiones y algarabías . En abril hay batallas
acuáticas para celebrar el nuevo año budista aunque en Chiang Mai ,
el Songkhran que es como se llama esta fiesta , la celebran de forma
especialmente espectacular. En julio la disculpa es la celebración
del primer sermón de Buda que se conmemora con desfiles de enormes
figuras esculpidas en cera. Quizá sea en Noviembre el momento más
festivo del año destacando la presencia de elefantes ataviados con
ropajes de gala en las fiestas conocidas como Surin.
Consejos: Tome mucho liquido
para contrarrestar los problemas del calor aunque elija sus bebidas
preferiblemente embotelladas. No beba nunca agua del grifo y cuando
tome un zumo de fruta trate de hacerlo en un lugar con un mínimo de
higiene, insistiendo en que en ningún caso lo mezclen con agua. Las
personas propensas a problemas gástricos deben de evitar cualquier
bebida que no sea embotellada.
No hay que bañarse ni en ríos , ni en
lagos ya que existe la posibilidad de coger algún tipo de parásito
cuya erradicación posterior implica un largo y penoso tratamiento.
10 Pistas:
1. Saludar con un wai, juntando las
palmas de las manos y subiéndolas hacia el mentón. El lenguaje
corporal resulta esencial en la vida tailandesa y tiene normas muy
estrictas. No se debe tocar nunca a nadie en la cabeza, ni poner un
pie sobre la mesa.
2. No bromear sobre la monarquía, es
la institución más sagrada del país y cualquier alusión negativa
hacia ella se considera un enorme insulto. Es una de las razones por
la que casi nadie en el país ha sabido apreciar las diferentes
versiones de "Ana y el Rey de Siam"
3. Probar un verdadero masaje
tailandés; se permanece normalmente vestido aunque con ropa muy
suelta y suele durar alrededor de una hora si es completo. No
confundirlo con un masaje sexual que igualmente se ofrece como una
experiencia típicamente tailandesa.
4. Ver un combate de boxeo tailandés,
un deporte antiquísimo lleno de ritualismos y costumbres atávicas.
En Bangkok los mejores sitios para verlo son los estadios
Ratchadamnoen y Lumphini. No se puede ni golpear en la ingle, ni
morder, ni dar patadas en la cabeza. Los combates siempre se
acompañan de la música de una banda Phiphat.
5. Asistir a una representación de
teatro y música clásica tailandesa. Suelen narrar historias
inspiradas en el Ramaken que es la versión tailandesa del
Ramayana.Los actores ataviados de trajes espectaculares realizan
movimientos de danza muy lentos y estilizados al compas de una música
interpretada por un conjunto de percusión donde destacan los
xilófonos.
6. Vivir el mercado flotante de Damnoen
Saduak que a diferencia de los de Bangkok sigue conservando toda su
belleza natural. Está a unos 100ks de la capital y se subdivide en
tres diferentes mercados centrados cada uno de ellos en un laberinto
de Khlongs o canales. Hay que ir entre las 7 y nueve de la mañana.
7. Probar el bálsamo de tigre, un
remedio muy efectivo contra los dolores de cabeza, malestar muscular e
incluso las picaduras de mosquitos. Hay también bálsamo de mono
pero, según parece no es tan completo, ni tan eficaz.
8. Hacer una excursión en elefante,
especialmente por el norte de Tailandia. Es el animal más
carismático del país ya que sigue siendo utilizado en las labores
del campo, para el transporte y el turismo pero también se le
considera sagrado y siempre se le incluye en los cielos budistas.
9.Tener mucho cuidado en cualquier
relación sexual ya que los niveles de SIDA son alarmantes así como
el de otras enfermedades venéreas, especialmente en Bangkok. La
sociedad tailandesa es muy tolerante en todo lo que se refiere al sexo
pero en las grandes ciudades los ofrecimientos sexuales están casi
siempre ligados a la prostitución.
10. Probar los placeres del Hotel
Oriental ,ya sea tomándose una copa en sus decadentes salones o mucho
mejor, cruzando el río para adentrarse en su centro de relajación y
belleza, enclavado en una antigua construcción de madera , donde se
puede experimentar lo máximo en lujo asiático.
Los principios básicos del budismo:
Aunque con sus peculiaridades el
budismo tailandés basa su filosofía en la creencia de una permanente
reencarnación. Asumen que en cada vida influyen los acontecimientos y
acciones de la vida anterior, formándose 'una rueda de la ley? Que se
conoce como Karma. Sólo la iluminación o nirvana pone fin al ciclo
de la reencarnación. Para conseguirlo los budistas tratan de
desarrollar los tres grandes pilares: la moralidad, la meditación y
la sabiduría. Entre los códigos de conducta que ayudan en este
camino destacan la tolerancia y la no violencia.
Artesanía :
La calidad de los productos artesanos tailandeses es excepcional.
Desde la seda, los tapices o kalaga, los objetos de bambú y 'rattan'
hasta las joyas y vestidos de las tribus de las montañas , las
posibilidades de compras son prácticamente infinitas. En Chaing Mai
llaman la atención los instrumentos musicales, las máscaras y las
marionetas mientras que en Lampang llama la atención su cerámica
blanca y azul. Un buen lugar para adquirir artesanía en Bangkok es
Thai Celadon House. En Chiang Mai la mejor selección de productos
tribales se encuentra en la Hill Tribe Products Foundation. La
mayoría de las tiendas organizan los envíos tanto por barco como por
avión.
Más información:
Prefijo telefónico: 0066
Oficina de Turismo de Tailandia en
España: 913192341. Calle Zurbano 26bis. Madrid.
Embajada de Tailandia en España::
Calle Joaquin Costa,29 . 28002 Madrid. Tel. 91-5637959
Embajada de España en Tailandia:
Diethelm Towers 93/1. Wireless Road. Bangkok 10330. Tel.
0066-2-2526112
Guías:
Guías de viaje sobre Tailandia: Guía
Visual del País Aguilar. 1998. 504pp. 5.100ptas. La mejor y más
reciente entre las visuales.
Guía Acento . 1994.368pp.4.495ptas.
Guía Fodor El País Aguilar. 1996.
253pp. 2.475ptas.
Guía Gaesa- 2000. 460pp. 2.325ptas. La
más reciente y con la mejor relación calidad precio.
En internet:
www.tat.or.th ( Página de la oficina
de turismo)
www.sima.net (información práctica
para viajeros anglosajones)
www.infothai.com ( Especialmente útil
para la zona de Chiang Mai
www.travel-library.com (Esencial para
cualquier viajero independiente)
www.elmundoviajes.com